sábado, 14 de octubre de 2017

EL PRISIONERO



¡Habla de una puta vez!
La sala de interrogatorios estaba pintada de blanco, un color blanco y brillante.
Una luz cenital, una silla y el preso esposado...
El preso se cansó de repetir una y otra vez que no sabía nada...
Las torturas se repetían metódicamente, punzantes, dolorosas, brutales...
El poli bueno, haciéndose el bueno, el poli malo asustando, amenazando, golpeándolo con la mano callosa y anillo de sello.
¿Pero que queréis que os diga? -Gritaba entre golpe y golpe -
¡Todo, cuéntalo todo o te arrepentirás! - Vociferaba el poli malo casi babeando del cabreo -
¡Yo no sé nada! ¡Os equivocáis de persona !
Otra hostia lo derribó de la silla …
¡Nosotros no nos equivocamos nunca !
Luego, apagaban la luz, meándose encima, cagándose de miedo, muerto de sed y hambre, sin saber si era de noche o de día, sin entender nada...

El prisionero había perdido la noción del tiempo y del espacio, se sentía como en una burbuja negra que de cuando en cuando se volvía blanca, cegadora, brillante...
Se encendió otra vez la luz cegadora y apareció el poli bueno con una sonrisa bonachona pegada a un rostro seboso de mal actor.
El prisionero se preguntó desde su incómoda postura – estaba tirado en el suelo con las esposas trabadas apretándole las muñecas -
¿Como sería el sistema para seleccionar policías buenos o malos? ¿Como serían las academias de policías? ¿Como los seleccionaban?...
Tal vez por su aspecto... El poli malo que le interrogaba era delgado y fibroso, con una barba en forma de perilla negra... Habían acertado, realmente daba miedo...


El poli bueno ayudó a levantarse al prisionero
_ Podrías ahorrarte todo eso... - Dijo el poli bueno con su mejor sonrisa -
_ Venga, vamos a comenzar de nuevo – dijo acomodando al prisionero en la silla -
_ Yo soy un mandado, cumplo órdenes, a mi no me gustan esas cosas ¿sabes? A mi compañero si le gusta,es un poco psicópata, disfruta haciendo daño, a veces cuando golpea pilla un poco de sangre y la saborea... A veces se le va la mano y el acusado ha salido con un traje de madera... Ya sabes …
_ Desde que pasó lo que pasó, nuestra sección tiene carta blanca, no tenemos responsabilidad penal, los jueces no intervienen en los servicios secretos...
_ Venga... Vamos a terminar con todo esto... Cuéntamelo todo y todo irá bien, no puedo protegerte indefinidamente, me da mucha lástima verte así, tienes la misma edad que mi hijo...
_ ¡ Pero que quiere que le cuente ! ¡No sé nada de lo me preguntan! - Dijo el prisionero aterrado -
_ Te advierto que esto solo es el principio – insistió con voz silbante – tenemos medios y métodos para hacerte hablar …
_ Vamos a ver... insistió el poli bueno
_ ¿Tienes família?
_ ¡Se lo he dicho cien veces! - gritó el prisionero -





_ Vengaaaa... - Dijo persuasivo el poli seboso con cara de bueno -
_Toda mi família murió, me adoptó un matrimonio viejo cuando tenía doce años, fueron muy buenos conmigo, me dejaron un piso y dinero suficiente para vivir cuando murieron...
_ ¡Se lo he contado cien veces!
_ ¡ Cuando me detuvieron perdí la cartera, ya le he dicho donde vivo !
_ En la dirección que nos diste no vive nadie, el piso está vacío, ni un mueble, ni un papel...
El prisionero permaneció en silencio, les había dado la dirección correcta...No se explicaba lo del piso vacío, en su piso tenía sus cosas, sus discos, su ropa...
_ ¿Tienes amigos? - pregunta de rutina -
_ Si, tengo amigos, como todo el mundo, pero no tengo amigos íntimos, solo de bares y de tomar unas cervezas y todo eso – atinó a decir -
_ ¿Novia... Esposa ? - El poli bueno se estaba aburriendo -
_ No, dijo el prisionero.
_ ¿No follas?
_ Voy a esos sitios de robots de silicona …
_ ¡Vaya! Cada vez son mas reales, dicen que casi es mejor que con una de verdad...
_ ¿ Se folla bien con esas muñecas? - dijo con una sonrisita de complicidad -
El preso no contestó
_ ¿Ves? Ya vamos avanzando, tienes amigos, la vida resuelta y follas con silicoides...
_ ¿Qué más?
El poli bueno permaneció un rato en silencio, un silencio espeso, expectante...
_ No tengo nada mas que decir, soy una persona normal que tiene una vida normal, no sé de que se me acusa...
_ ¡Quiero un abogado!
_ ¿Como en las películas? - Rió de buena gana el poli “gordobueno”-
_ ¡Tengo mis derechos, soy un ciudadano que paga impuestos! - Se atrevió a gritar -
_Venga... - Insistió el poli bueno haciéndo acopio de paciencia – Sigamos... Quiero que me cuentes todo, tu vida cotidiana, cualquier detalle; tus gustos, tus viajes, la gente con quién hablas normalmente...
El prisionero se sumió en un silencio bobo, con la boca un poco abierta y la mirada en un punto fijo
_ ¡Ya estamos con lo de siempre! - Masculló el poli bueno -
Lo zarandeó un poco pero no hubo ninguna respuesta...
Al momento entraron en la estancia el poli malo acompañado de una psicóloga, entre los dos policías tomaron al prisionero por las axilas y se lo llevaron a la habitación acolchada..
A la habitación de pensar, como decía la psicóloga...
_ Es un trozo de carne muerta, no siente dolor, no recuerda nada...
_ La antidroga que le hemos puesto no funciona...
_ He pasado un mal rato – dijo el poli que hacía de malo – es muy joven, cuando le golpeaba me dolía mas a mi que a él, no siente nada, encaja los golpes sin dolor.
_ Es que eres un sentimental, - dijo el poli que hacia de bueno -
_ ¡Son unos monstruos! ¡ No tienen piedad, no sienten lástima por nada!
_ El muy cabrón hizo estallar una bomba con metralla de tornillos en medio del festival infantil...
_ Más de cincuenta crios muertos y cientos de heridos...
_ ¡Es una locura, hay que hacer algo!
_ Al poli que hacía de malo se le saltaban las lágrimas al recordar la masacre; había sido uno de los primeros en acudir cuando sonaron las alarmas





_ Parece un buen chico, suena tan sincero cuando dice que es inocente...
_ No hay duda – dijo la psicóloga – las cámaras de seguridad lo grabaron un buen rato...
_ No hay ninguna causa que lo justifique...
_ Hay que pararlos de alguna manera...
El poli malo tenía razón, ya no habían guerras, el capitalismo se había esfumado de la sociedad, la comisión mundial ordenaba todo con justicia exquisita, la jornada laboral se había reducido a cuatro horas diarias cuatro días a la semana, la sanidad, la enseñanza eran totalmente gratis; apenas se cometían delitos y el respeto a la naturaleza era un bien prioritario en todos los aspectos.
Desde que pasó lo que pasó, todo había mejorado muchísimo. A ese tiempo de bonanza le llamaban el tiempo de las manzanas, nadie sabe por qué, la gente dibujaba manzanas como símbolo de bienestar.

Pero desde hacía varios años comenzaron a aparecer unos panfletos pegados en las paredes de los sitios públicos con el lema: REBELDES...
Solo esa palabra, letras negras con fondo amarillo, horizontales, verticales, en todas partes...
Hacía tanto tiempo que se había instalado el bienestar que la palabra casi carecía de sentido.
La mayoría de la gente pensaba que era alguna campaña de publicidad de nuevo diseño para sorprender al consumidor.

Estamos en el mejor de los mundos posibles, no hay motivo para esas barbaridades, si algo no funciona enseguida se resuelve o se mejora, los jueces son imparciales, puedes ser rico pero con tu propio esfuerzo, además ser rico ya no mola, casi nadie tiene mas de lo que necesita – concluyó el poli malo -

El prisionero se había meado encima, permanecía suelto y desnudo en la oscuridad del cuarto de pensar. Una oscuridad absoluta, diseñada para vaciar la mente.
La habitación oscura formaba parte del programa para intentar investigar el extraño terrorismo sin causa .
Un sitio absolutamente oscuro para recordar, para meditar, para arrepentirse... Pensaron los que estudiaban ese fenómeno
Enfrentar al individuo con la nada... Esa era la teoría...
Nada de comer, solo un poco de agua, silencio técnicamente perfecto...
El preso intentó recordar las circunstancias de su detención...
¡ No he hecho esa monstruosidad que sale en las fotos! … Solo pasaba por allí ¡ No he matado a esos niños! Se repetía a si mismo.
El silencio se impuso a sus pensamientos, la oscuridad absoluta le aterrorizaba, se tocaba y no estaba seguro que tocaba su piel-
¡Soy inocente! - gritó -
De alguna parte de la habitación negra y acolchada sonó la voz de la psicóloga...
¡ No !- No añadió nada mas -
¡ Me estáis torturando ! - gritó desesperado -
No le contestó nadie, y el prisionero se cagó encima de puro miedo
Se alejó un poco de su mierda hasta tocar el acolchado vertical de la pared y recibió una descarga eléctrica …
Pensar, no dormir... Pensó para si la psicóloga con frialdad profesional

El jefe de la rebelión recibió un mensaje por la red secreta.
A- 123 ha sido capturado vivo – leyó -



No se preocupó en absoluto, sabía que la droga del olvido no tiene suero antagonista, es irreversible.
Los rebeldes no se conocían entre si ; todo comenzó con un juego de tipos aburridos, desesperados por tanto bienestar, por tanto orden, ávidos de de nuevas experiencias, con ganas de espumar la adrenalina, de ponerse al límite.

Las ganas de hacer daño las llevaba dentro de toda la vida, disfrutaba haciendo daño; trabajaba en una empresa farmacéutica que investigaba medicamentos contra el mal de Alzheimer; fue un fracaso, los pacientes en vez de recuperar la memoria la perdían definitivamente. Se apoderó de la fórmula sin dejar huella …
Pillas al chico, hablas con él un rato, simpatizas y le pones la pastilla en el refresco... Fácil...
Al principio la droga tiene un efecto hipnótico, solo se trata de amueblarle la cabeza con una vida imaginaria y luego le das la bolsa con los explosivos...
Era como tener un ejército de zombies...

El prisionero intentó pensar haciendo un esfuerzo sobrehumano.
Puede que sea un mal sueño – se dijo a si mismo buscando consolarse -
Cada vez que intentaba recordar se topaba con un muro de desmemoria, intuía que sus recuerdos eran falsos pero no podía asegurarlo...
_ ¿Quién soy ? - se preguntó angustiado y en voz alta, no soportaba el silencio -
Se caía de sueño y la psicóloga lo dejó dormir, premio cada vez que intentes pensar, es de manual .
_ Ya es algo si es capaz de hacerse preguntas...
_ Tal vez todavía pueda soñar... Tal vez su memoria de pez inducida pueda cargar algún recuerdo de las cloacas de sus sueños... - Pensó la terapeuta esperanzada -

Poco a poco, las puertas de los sueños se fueron abriendo, construyendo mundos propios, paralelos a la realidad, fuera de lo físico; la mezcla de drogas había creado otros mundos, pescando trozos de
verdades inducidas, de recuerdos de su vida pasada...Como un surfísta loco, volando por encima de la materia, de la verdad y de las mentiras, mezclando sensaciones y pensamientos; un inmenso mar por descubrir...
El prisionero no lo dudó ni un momento, se sumergió en ese mar a pescar los peces de la verdad con los anzuelos de la memoria residual, ofreciéndose como cebo...
Poco a poco se volvió azul y recordó que su padre le había dicho que el agua del mar no es azul, es transparente e incolora, solo el cielo azul le da ese color...
Abrió la boca y se dejó tragar por el mar de sus sueño, había mordido el anzuelo...

Cuando los policías accedieron a la habitación oscura comprobaron que el prisionero se había ahogado en su propio vómito...
La psicóloga pensó que era lo mejor para él y se apiadó del chico, pensó que tampoco hubira resistido la realidad en caso de recuperar su memoria.
Se sentó en su despacho a la espera de otra barbaridad de los putos rebeldes del mal...


F I N




martes, 2 de mayo de 2017

YA NO PUEDO MAS





La nube del ya no puedo más había estado flotando en la casa de Morgana desde hacía meses; en la cocina de las prisas, se mezclaba con el vaho de la comida-mierda congelada, con las pizzas envasadas de las prisas; flotaba entre la suciedad que tenía que estar limpia, flotaba entre las excusas del: Mañana lo limpiaré.
Las prisas, el stress de mantener cierta disciplina en la educación de los niños.
El “ya no puedo más” se mezclaba en su tono de voz cada vez que le pedía a sus padres que se quedaran con los niños sacándolos a empujones de la dorada jubilación.
A veces pensaba dormir hasta el hartazgo los domingos, dormir sin límites de tiempo, premanecer en la zona rem hasta calmar el “ya no puedo más”, hacer escampar la nube de su mente.
Una vida sin planes, siempre pendiente de los números rojos o negros de la cuenta bancaria, ganando o perdiendo la loca carrera de llegar a fin de mes.
Mierda de vida...
El “ya no puedo mas” siempre flotando encima de su cabeza, una nube tormentosa particular,con sus rayos,sus truenos y a veces su pedrisco que arruinaba la cosecha cotidiana.
A veces miraba a su marido, un marido de esos de toda la vida, elegido sin pensar, en un calentón.
Cada vez mas gordo, cada vez mas neutro, cada vez mas marido y menos amante.
El polvo semanal ayudaba a mantener la estructura familiar; a veces ,ella, en sus pensamientos íntimos, se decía a si misma que la polla de su marido era la última columna que aguantaba su matrimonio.
Desde que él se tiró un pedo cuando Morgana le hacía una felación, ella tenía sequedad vaginal y desgana.
El se limitó a decir: Las judias no son una buena idea para las cenas de los sábados sabadetes, y soltó una carcajada que resonó en el silencio de la habitación...
Morgana vomitó y tuvo que ducharse mucho rato, enjabonándose repetidas veces.
-¡Joder! Vamos a terminar de follar – dijo él- son cosas que pasan, si los matrimonios no se perdonan los pedos no son matrimonios ni nada.
Desde entonces, la nube tormentosa se instaló aún mas cerca de su cabeza con truenos de sonido de pedo.
La geografía del asco ya abarcaba todo, la comida, la ropa, todo olía a pedo de judias …
Desde aquel día, Morgana comenzó a acostarse tarde, cuando “el” ya estaba dormido; esperaba con la excusa de hacer lavadoras o adelantar trabajo para el día siguiente, limpiaba sobre limpio o simplemente se sentaba en el sofá a mirar la tele.
“El” pensó que las mujeres son demasiado delicadas.
Ya se le pasará...Ha sido sin querer -pensaba- cada día llegaba mas tarde con la barriga llena de cerveza y con mas conversaciones de hombres de bar, entremezcladas con fútbol.
Morgana se sentía mejor en el trabajo de administrativa, con compañeros limpios; guardaba en el bolso la nube del “ya no puedo mas” se ponía en los labios la sonrisa de mujer razonablemente y una mirada de normalidad, nadie notaba nada...
Comía menos, le daba un poco de asco la comida, también comenzó a asistir a un gimnasio de esos modernos, sudar le sentaba bien.
A veces ni se acordaba del motivo de su enfado
Los tíos son unos guarros – sonaba de cuando en cuando en su cabeza-




La vida aparte se había instalado en su hogar...
El deseo de “el” de tenerla otra vez en la cama como los matrimonios normales flotaba en el ambiente, los patéticos intentos de “el” chocaban con la mirada de hielo de Morgana.
Un día le trajo rosas con la esperanza de ablandarla y aparecieron en la basura...
“El” nunca pensó que Morgana sería capaz de eso...
Fue lo que mas le caló, estuvo un rato mirando las rosas rojas en la basura y entendió que su matrimonio había terminado.
No hizo nada, no dijo nada, sabía que todo era inútil, cuando tu mujer tira las rosas en la basura todo está perdido...

Morgana esperaba impaciente la hora de salida del trabajo, para disfrutar de una hora de sudor en el gimnasio.
Sus cuarenta y cinco años se estaban moldeando a mejor a base de torsiones , flexiones y bailes con balón grandote; su figura volvía a lucir frente a los grandes espejos con barra que usaban las chicas que ensayaban ballet.
Los hombres se volvían a mirarle el culo, se sentía como un bombón apetitoso.
El “otro” esperó a Morgana a la salida del gimnasio haciéndose el encontradizo, le había gustado esa chica de mirada triste.
Si miras a una chica y te sostiene la mirada es que está interesada, es de manual eso, lo sabía de toda la vida.
_Hola, no te había visto por aquí... -Le dijo con la mejor de sus sonrisas-
_Soy nueva en este gimnasio... - Dijo con la olvidada risita de ligar-
_ ¿Un café? - se atrevió él-
_ Bueno... Hace tiempo que no tomo nada con desconocidos...
_ Si no hablas con desconocidos, nunca conocerás a nadie …
Los dos rieron de buena gana camino del bar
Entre miradas, café, verdades y medias mentiras se fueron contando sus vidas …
Mostraron sus respectivos escaparates, las personas son como las tiendas, lo primero que se ve es el escaparate.
Se metieron en una burbuja de simpatía mutua, jugando a tirarse feromonas; Morgana ni se acordaba que los niños tenían que cenar.
Cuando llegó a casa su marido intentaba calentar una pizza torpemente, haciéndose un lío con los minutos de cocción...
Ella musitó entre dientes un “semehahechotarde”con la mirada en el suelo...
“El”le dejó que terminara la cena y acostara a los niños sin hacer preguntas, se acercó a la nevera tomó una cerveza y la abrió camino de la tele, se sentó en el sofá con un nudo en la garganta y el mando de la tele, en busca del canal del fútbol...
Sin ver la repetición de las jugadas, sin poner en tela de juicio el penalty dudoso que significaba la muerte con patatas fritas de su equipo favorito...
Mientras, Morgana relamía recuerdos recientes mezclados con yogurt de kiwi de esos que llevan flavonoides bifidus activos y además no engordan.
Rumiaba una futura cita con el “otro”, con una buena coartada, buscando huecos para tener unas horas libres, soñando sin pensar.

No hizo falta cita con coartada, el “otro” esperó a que se vaciara el gimnasio y apareció en el vestuario donde Morgana terminaba de ducharse, olía a cremita de esa buena, de oferta pero buena
No hizo falta decir nada, el deseo tiene idioma própio...
La toalla de Morgana cayó sobre el piso apenas el “otro” se acercó mirándola a los ojos...





Rápido, rápido, contra la pared...
Rápido, rápido, besos y caricias atrevidas, saltándose preliminares...
Sube a la banqueta de láminas de madera mojada...
Rápido, rápido... Abrázame con tus piernas en la cintura...
Rápido, rápido... Penétrame muy dentro, estoy muy húmeda... Yo te morderé el cuello …
Rápido...Puede venir la chica que limpia los vestuarios por un sueldo de mierda...
Corazón desbocado, rápido, bombeando sangre enamorada...
Sin condón, sin mesura...Sin mirarse apenas …
Quiero...

Y el “ya no puedo más” se calmó del todo, ni rastro de la nube tormentosa y fétida que volaba por encima de la cabeza de Morgana, sobre su cabeza la alcachofa de la segunda plácida ducha de esa noche
Cuando salieron todavía se dieron besos con prisas en el parking...
Prisas y sonrisa de chica mala, prisa para una nueva vida, prisa para librarse de “el”
Prisas...

Cuando llegó a casa con la cara vestida de rojo, encontró a su madre recogiendo los platos de la cena de los niños, con cara de hacer preguntas, esparciendo, “porqués” y “que está pasando” por toda la cocina.
Ya había acostado a los niños con cuento de abuela incluido, “el” se había ido al bar...
¿Qué está pasando? -pregunto con tono de madre conciliadora-
_ Siempre os habéis comportado como un matrimonio normal....
_Demasiado normal – dijo Morgana-
Los hombres ya se sabe – dijo mamá comprensiva, cupabilizando por principio al marido-
_ Hay que tener paciencia con ellos, al principio tu padre...
Antes de que le contara por enésima vez su vida matrimonial, mamá escuchó con alarma la cantinela del “ya no puedo mas” con lágrimas...
_¿Es grave? ¿Qué te ha hecho?- preguntó alarmada-
_ Ya no le quiero...
_¿Solo es eso? … Ya sabes que con los años los hombres...
_¡No puedo más mamá! -Le gritó-
_Baja la voz, no grites, los niños duermen...
Los niños... Las cadenas que nunca se sueltan, los niños, tu carne echada a pasear por la vida...
Mamá leyó la decisión en la mirada de su hija, intuyendo la presencia de otro hombre en su vida y se preparó para lo peor.

Tenemos que hablar...
Me quiero separar...
A “el” no le sorprendió en absoluto, lo estaba esperando hacía días.
Ella se sintió cómoda con tanta facilidad y pidió hora a un abogado especialista en divorcios, de esos que no son muy caros, si hay acuerdo mutuo.
_Todo irá bien si no hay conflicto – le dijo el abogado de traje gris y camisa rosa con corbata a juego y uñas de manicura impecable.
_Te dejo la documentación para que la leas y si estas de acuerdo la firmas -dijo con voz de hielo antes de salir presurosamente a trabajar-
“El” la firmó sin leerla, eso si, le tembló un poco la mano, no se sabe si fue por la emoción o porque
los albañiles no suelen escribir muy bien...


Había firmado sin leer; lo normal es esos casos; la casa para la esposa con los hijos pequeños, seguir pagando la hipoteca y una cantidad al mes para la alimentación de los niños....
Su contrato de fin de obra casi había concluido, no tenia ganas de buscar otra obra ¿para qué?-se preguntó-

Cuando Morgana le preguntó si había firmado los papeles del abogado “el” asintió con la cabeza
_¿Cuando te vas a ir?- Preguntó con frialdad-
_Cuando tu me digas -dijo sin mirarla-
_¿Puedo despedirme de los niños?...
_¡Pero si los vas a tener todos los fines de semana! No seas tan dramático...
_Ya... -dijo con voz queda-

Llovía cuando “el” se fue de casa, apenas sin equipaje. Entró en la habitación de los niños y los besó mientras dormían, dejó las llaves encima de la mesa y cerró la puerta despacito.
Cuando bajó al portal, no supo donde ir, se sintió arrancado de su hogar, pensó que nada valía la pena sin su familia.
No había alquilado un piso y sus padres habían muerto hacía tiempo, la idea de ir a un hotel y darse tiempo para pensar le pareció absurda.
Se metió en su coche, su coche sucio y destartalado, a veces cuando hacía chapuzas por su cuenta lo utilizaba como transporte de sacos de cemento y herramientas.
Se sentó sin arrancarlo, se arrellanó en el asiento y lloró con la lluvia torrencial, estaba mojado y tenía frío, solo la lluvia lo mantenía en la realidad.
En un instante pasó por su mente toda su vida familiar, su boda con la mujer preñada, los esfuerzos para situarse en el mundo del trabajo; recordó los domingos por la mañana cuando los niños asaltaban su cama entre risas, si los sorprendían abrazados o muy juntos se echaban sobre él al grito
¡Mi papá es mío! ...Juegos, risas, vacaciones sin poder...
Facturas, hipoteca, horas y mas horas en la obra, niños con fiebre en urgencias, funambulismo para llegar a fin de mes...
Morgana le había visto subir al coche, esperaba que lo pusiera en marcha y se fuera, sentía remordimientos …
A veces los matrimonios no funcionan-pensó-
Muchos matrimonios se separan y se llevan bien, no pasa nada...- se convenció a si misma-
Y se fue a dormir...
Despertó a media noche, estaba nerviosa y desvelada.
Se puso la bata y descubrió a su hijo de seis años mirando por la ventana, tenía la nariz pegada en los cristales.
_ Papá está en el coche...
Se le rompió el corazón a trocitos, como si tuviera una copa de fino cristal en el pecho, miles de cristalitos punzantes se clavaron en sus pulmones dejándola casi sin respirar...
Bajó en bata y zapatillas y se acercó al coche abriendo la puerta con rabia...
_¡Pensaba que habías alquilado un piso! -casi le gritó-
_¡Anda, sube a casa, que no es necesario dar espectáculos!
Se paró el tiempo un ratito, mientras caminaban los dos bajo la lluvia...
Las gotas de lluvia disimulaban sus lágrimas.

Una tregua, un poco de vida normal, las casas solo son un refugio, ducharse, secarse con una toalla
limpia,un sofá convertido en cama...
_Puedes vivir aquí hasta que encuentres algo...
_Gracias...



Dar las gracias a veces es como un bofetón...

Procuraban no verse, coincidir lo menos posible, cuando Morgana llegaba a casa “el” ya dormía, comida aparte o fuera de casa.
Recibos encima de la mesa, compartir gastos...
Vida distante, compartir sin compartir bajo el techo necesario.

Cuando todo se calma, se vuelve al deseo...
Morgana y el “otro” estaban cansados de follar en los parkings, en el asiento de atrás del coche -casi los pillaron una vez cuando quisieron repetir lo del vestuario, segundas partes nunca fueron buenas
El “otro” vivía con sus padres y no podía ser...
Necesitaban una cama

Una tarde con los niños en casa de los abuelos... “El” no viene hasta muy tarde....
_Venga... -Le dijo mimosa- unas horas juntos en la cama....
_Vengaaaa, es el tercero derecha, te espero desnuda...
_No vayamos a liarla -dijo el “otro”
_Estoy divorciada, pronto se irá, pero ya estoy harta de follar como los novios ¿vale?
_Vale …
_Pondré sábanas de hilo...
Desnudos en la cama, un paraíso de unas horas
“El” había llegado de improviso, necesitaba documentación para un nuevo contrato de obra; entró sin hacer ruido; siempre entraba así últimamente, se sentía un intruso, ya no era su casa...
Escuchó las risas, los suspiros los gritos del juego de los amantes...
Entró en la habitación de los niños sin hacer ruido, contenido, intentando entender que su mujer ya no era su mujer, se sentó en la cama con la cabeza hundida entre las rodillas, temblando...
Entró en la habitación que antes había sido matrimonial, dando una patada en la puerta...
Como un autómata...Dejándose llevar por el instinto animal...
Ni se acordaba donde encontró ese hacha oxidada que siempre hay en las casas y nunca se usa para nada...
Apenas la dejó caer, era muy pesada...
El “otro” estaba encima de Morgana finalizando el segundo polvo; fue instantáneo, apenas consciente del daño, el hierro del hacha se había hundido en la espalda del amante, abriéndose paso entre las costillas y las vertebras dorsales fulminando la vida del chico, todo su peso se desplomó sobre ella...
Lo apartó de un manotazo y asestó el segundo hachazo entre los pechos de Morgana con los ojos cerrados...
Su suegra y los niños le encontraron colgando del balcón, se ve que que ató una cuerda en la barandilla y a su cuello y se dejó caer...
Todo el espacio se llenó de luces de ambulancias inútiles y de coches patrulla alulantes...
De gritos y llantos de niños que lo vieron todo...
Todo se había parado, olía a sangre reciente y a ambientador casero; la botella se había caído al suelo desparramando el líquido que olía a rosas...
Morgana lo había comprado de oferta en el super para disimular el olor a pedo de judias que solo olía en su cabeza....


F I N

viernes, 30 de septiembre de 2016

EL CUENTO DEL YA NO TE QUIERO

Nunca la quiso, no me explico como pudo estar tanto tiempo con ella, siempre pegada a el, siempre espiando todo lo que hacía, siempre bajo sospecha, sin intimidad, sin poder hacer nada a solas, sin siquiera poder soñar...
Siempre el orden, siempre lo correcto, hacer lo que hay que hacer, no salir del camino trazado, ni un centímetro, ni un ápice...
Su presencia es agobiante, es como una sombra, como su apéndice, una prolongación molesta de el mismo.
Su sola presencia le provocaba mal humor, como una punzada...
Su fuerte carácter, su voz aguda casi le asustaba, el siempre le decía que si a todo para que le dejara en paz.
Cada vez mas gorda, cada vez mas desconfiada, cada vez menos femenina...
Una tarde, estalló...
  • No te quiero, le dijo...
No estaba seguro si había sido su voz la que había pronunciado esas palabras.
Ella no entendió o no escuchó bien sus palabras
_ ¿Qué dices? - dijo con voz neutra -
_ No te quiero – repitió él -
Ella se quedó estupefacta y el tiempo se paró...
Hacía mucho tiempo que la palabra te quiero no se pronunciaba en su casa, parecía que ninguno de los dos hubiera entendido su significado.
La vieja palabra manoseada, estalló en medio del comedor, como si le hubiera tirado una granada de mano contra su esposa.
El nunca supo el efecto de su palabra explosiva...
Tilde – apócope de Matilde – se calló, tomó su bolso y el carrito de la compra y abrió la puerta de la calle.
Me voy a comprar – dijo como si no le hubiera escuchado -
Cuando salió cerró la puerta con un poco mas de fuerza que lo hacia habitualmente.
Se quedó solo intentando hacerse responsable de sus palabras, dentro de él se había abierto una puerta insospechada,una vieja puerta que ni él mismo sabía de su existencia.
Una puerta que dio paso a una corriente de aire fresco, casi helado,aire necesario para poder respirar
Se sintió liberado de algo que le oprimía, que le hacía daño.
No era un producto de ningún análisis, nada pensado de antemano, nada preparado, no siquiera el intento de hacer inteligente sus sentimientos, salió solo.

Cuando Tilde volvió de la compra, vació el contenido del carro encima de la mesa, colocó lentamente los alimentos en la nevera como hacía siempre; No despotricó como hacia habitualmente sobre lo caro que estaba todo. Se le notaba que había estado pensando durante el trayecto hacia el supermercado o mientras escogía los tomates o mientras palpaba los aguacates presionando el botón; si el botón de los aguacates se hunde es que ya están maduros...
Colgó el carrito en el rincón de la cocina donde siempre lo hacía.
¿Tienes una amante? - preguntó con voz pausada-
_ No, contestó él al punto, sin volver la espalda.





Tilde comenzó a preparar la comida, como cada día, la sagrada comida, siempre a la misma hora.
Permanecieron los dos en silencio, no encendieron la televisión como era su costumbre, dejaron
que el silencio se adueñara de todo; una atmósfera de nada con olor a comida envolvió todo el ambiente.
Salió al balcón,todos los muros de hipocresía se habían derrumbado, todo se volvió diferente, mas diáfano, despejado, meditó un rato sobre el poder de las palabras, se sentía como a punto de emprender un viaje a un sitio desconocido, con la tensión de no equivocarse de tren, le asustaba la idea de haber tomado un tren equivocado, un tren que le llevara a un sitio desconocido...
Tilde se acercó mas de lo habitual...
_ ¿Seguro que no tienes una amante? - preguntó muy seria-
_Ya soy mayor para esas cosas... - Contestó mirando a la calle -
Los silencios de Tilde son inquietantes, es como si bebiera energía del silencio.
Regresó a la cocina y él la vio trinchar cebolla sobre la madera de cedro, con rabia, unas gruesas lágrimas resbalaban en sus mejillas; él nunca supo si estaba llorando de verdad o era a causa de la cebolla.
Los matrimonios mayores no necesitan decirse te quiero, ya va todo incluido en el hecho de estar casados, ya se supone. Es el amor social, es lo normal...
Los que saben de eso, aseguran que el amor en la pareja solo dura alrededor de tres años, mas o menos 673 encuentros sexuales, lo que se tarda en destetar a un niño, luego es todo cuestión de buena voluntad y paciencia, una cuestión de domesticar los sentimientos salvajes.
Al fin y al cabo, solo se trata de construir un nido adecuado donde abandonarse y criar hijos, no gran cosa mas...
Pero el cerebro lo magnifica todo, lo adorna, lo hace idílico,para que nos guste y todo funcione en favor de la supervivencia.
Llega la noche, las camas matrimoniales están hechas para incentivar el sexo, para incentivar el conveniente vínculo.
_ ¿A ti qué coño te pasa? - preguntó Tilde en la oscuridad de la habitación matrimonial-
El se lo dijo fuerte y claro, sus palabras resonaron en las paredes de la estancia.
_Nada – contestó medio dormido- solo es que no te quiero...
Un largo silencio, a veces es necesario escuchar con el alma y eso lleva unos segundos …
Tilde se levantó lentamente y salió de la habitación de la cama grande, del armario de sus cosas de siempre, de las mesitas elegidas en consenso, de la percha donde colgaban los pijamas...
desde que se fueron sus hijos, hay tres habitaciones vacías
se fue a dormir a la habitación vacía de su hija, la de los tonos rosas...
El se durmió enseguida, se sentía ligero, liberado...
Antes de dormirse se prometió a si mismo no cargar con mas pesos; fingir es un peso que apenas deja andar.
Tilde se metió en la cama de la habitación rosa, encogida, en posición fetal, llenó la almohada de llanto con sal,un mar de lagrimas saladas, amargas, un mar de preguntas, de dudas, de miedo...
Un mar de incertidumbres, un mar de impotencia, un mar...
Todo iba tan bien, ya no criaba hijos, un marido tranquilo y trabajador, había dejado de trabajar en ese despacho, con ese jefe...
Ya no me quiere... He hecho todo lo que tenia que hacer, todo lo que se espera de una buena esposa
¿qué mas quiere? Seguro que lo ha pillado una de esas putas desesperadas que les llenan la cabeza de pájaros a los viejos para que las mantengan.
El es tan...
Últimamente está tan silencioso,tan raro, tan pensativo, desde que dejó de trabajar está como ausente...



Tilde acabó por dormirse, agotada de tanto pensar, no estaba acostumbrada a pensar en esas cosas.
Su último pensamiento antes de dormirse, antes de entrar en el mundo de los sueños fue una pregunta a si misma : ¿Cuando había sido la última vez que le dijo te quiero?
Y entro en la niebla de los sueños, en la niebla gris …
Despertó temprano, se sentó en la cama desorientada, queriendo pensar que todo había sido un sueño. Cuando recuperó la realidad, todas las obligaciones cotidianas de la mañana dejaron de tener sentido.
Se vistió lentamente con la ropa de diario, maldijo una vez mas su barriga que le impedía atarse los zapatos sin apoyarse en alguna silla, se avergonzó del pedo que expelió al inclinarse...
Se levantó y se miró en el espejo de cuerpo entero...
_ Estoy gorda, muy gorda, por eso ya no me quiere – se dijo convencida-
Nunca me ha dicho nada de mi peso...
Ya es tarde para adelgazar, a partir de los sesenta si adelgazas se cae todo...
Ya es tarde para todo, ya no puedo gustarle de ninguna manera – pensó frente al espejo-
Entró en el lavabo y se lavó la cara con abundante agua fría, pasó al salón y pensó que él había salido a andar como cada mañana; regresaría a desayunar como siempre, se animó y quiso creer que todo sería como siempre. Tal vez una crisis...
Preparó su zumo de naranja con tostadas, mantequilla y café, abrió un bote de su mermelada preferida, la de arándanos. En un platito colocó las dos pastillas de cada día, la del colesterol y la de
hipertensión; pronto regresaría, no hablarían del tema, los maridos también tienen sus crisis...
Esperó en vano, él no acudió a la acostumbrada ceremonia matinal del desayuno con televisión.
Desayunó sola, y luego paseó nerviosamente por la casa, vació la lavadora que se había parado hacía horas, la ropa se estaba arrugando, la puso en un cesto y subió a la terraza.
Lo encontró mirando a la nada, en un extremo de la terraza.
_¿No vienes a desayunar? - preguntó con normalidad -
El no dijo nada, ella tendió la ropa en silencio, cuando terminó emitió un sonoro suspiro para que el la oyera.
Bajó las escaleras interiores con una opresión en el pecho, con la certeza de que algo grave estaba pasando.
El siguió casi toda la mañana en su postura contemplativa, estática, sin saber que hacer, con la mirada perdida en la nada llena de cosas, sin ganas de entender nada, sin querer razonar, respirando silencios con rumores de coches, silencios con conversaciones de gentes que iban a sus cosas, vida de diario, vida cotidiana, silencios de cada día lo mismo.
Somos lo que hacemos -pensó – toda esa vida cotidiana, ese cada día lo mismo,ese sexo patético de personas mayores, esa falta de esperanza...
Es como vivir en una sala de espera sin saber lo que esperas, un mar infernal de aburrimiento...
Nada que hacer...
Hacer siempre lo debido para que no te consideren loco.
No la quiero, tenía que decírselo... Pobrecita...
El no quiso recordar su pasado, su vida transcurrida, todo ese tiempo perdido de vida normal.
Siempre se vive en el presente, el pasado y el futuro no son mas que medidas para organizar la existencia.
_ ¿Que vas a hacer? - preguntó ella esperando lo peor, esperando el drama-
_Nada … - Dijo él-
_¿De verdad que ya no me quieres?
_Sí, es verdad...
_ ¿He hecho algo mal?...
_ No, no se trata de eso...




_ Tal ves estés deprimido -dijo Tilde buscando soluciones-
_Nunca te había visto así de triste, andas todo el día dando vueltas por la casa, como sonámbulo
las depresiones tienen malas bromas, los psicólogos ayudan en eso, hay tratamientos...
mi cuñada tuvo una depresión y casi se muere de tristeza, siguió un tratamiento y ya está bien...
_No se trata de eso...
_¿Entonces, que te ocurre?...
_ No sé como expresarlo...
_¿Te vas a ir de casa?
_No...
_No sabría donde ir, soy un viejo, ya es tarde para eso...
_Yo tampoco sabría donde ir sin ti -dijo Tilde- es tarde para todo, estamos como muertos...
Nunca habíamos hablado así a lo largo de nuestro matrimonio...
Luego las lágrimas y el silencio...
El no saber que decir, presos del rizo maldito...
Un rizo maldito, un torbellino de nada, vacío, que los atrapaba a los dos.
El se pasó todo el día en su estudio lleno de cosas, lleno de libros mudos, lleno de entretenimientos para no aburrirse; se sentía como un niño mimado con la habitación llena de juguetes sin saber a que jugar.
Pensó seriamente sobre la depresión, pero desechó enseguida la idea de leer algo sobre eso.
Le gustaba acariciar las palabras y acarició tristeza, las palabras casi nunca expresan lo que se siente
solo sirven para razonar, solo te llevan al orden.
Tilde dejó de hacer las cosas normales de la casa, dejó de hacer todo, de limpiar, de cocinar, se abandonó, poco a poco fue entendiendo cosas que solo había atisbado en momentos de reflexión,pensó que solo eran cosas para leer en los libros, nada que ver en la vida real.
Los recuerdos de su vida matrimonial pasaron por su memoria como un relámpago.
También pensó en el amor y en su vida sexual.
Somos presos de la naturaleza, apenas nada es decisión nuestra, la naturaleza nos da varias opciones
y elegimos la mas fácil, la ley del mínimo esfuerzo.
Pero nunca decidimos nosotros, hacemos lo debido.
Era tan delicado... -Recordó el día que se conocieron -
Luego tan travieso, tan atrevido... Sabía que estaba loca por el y se pasaba de la raya haciendo esas cosas tan...
Al principio me asustaba, me casé virgen...
Luego me encantaban las travesuras que hacía con mi cuerpo...
Recordó cuando ella le dijo, soy tuya, hazme lo que quieras... Me encantaba ser suya...
Recordó cuando se compró una rapadora eléctrica, preparó un baño caliente y los dos se raparon el pubis entre risas y champagne, compró aquellas dos copas carísimas de cristal e hicimos el amor en la bañera.
No te quiero... Esas palabras habían puesto todo patas arriba, él había pulsado el botón rojo y todo
había estallado; Toda la mierda de vida cotidiana ordenada se había esparcido por toda la casa.
No te quiero, y años de sacrificios, de trabajo de criar hijos...
Todas las ilusiones de futuro,todos los planes de viajes maravillosos...
Todo dejó de tener sentido, la verdad había llamado a la puerta.
Pensó en ella, se preguntó como se sentiría, de que manera se había roto por dentro...
La vida real se había adueñado de ellos, solo miedo contra orden, el no te quiero había llenado la casa de mierda, paredes incluidas...
Imposible de limpiar una cosa así...





Era tan travieso... Al principio no me gustaban tantas posturas, pero luego comenzó a encantarme
esa manera de tocarme, me metía los dedos en todas partes, me cortaba la respiración esa manera de follar, era como un vicio, como una droga, algo que no podía dejar de hacer, a veces lo provocaba en el sofá para irnos mas pronto a la cama...
Luego los niños y todo eso que hace que un matrimonio se realice.
Cuando las mujeres se hacen madres, aman de otra manera a sus hombres, son mas madres que amantes...
Poco a poco, sin pretenderlo, se dejaron ir, dejaron de hacer cosas para justificar su existencia,cosas cotidianas, necesarias solo para una vida normal. Comían solo cuando tenían hambre, apenas salían a comprar, dejaron de ver la televisión, Tilde le tiró el jarrón chino en la pantalla y dejó de funcionar.
Dejaron de lavarse, tenían la costumbre de ducharse cada día.
Se instalaron en la sala de espera, esperando que la muerte los viniera a buscar, asomándose a la puerta llamando al siguiente.
_ ¿Como me va a querer con este cuerpo? -Tilde se miraba constantemente en el espejo de cuerpo entero de su habitación-
Es tonta y aburrida – rumiaba él-
Todo se puso lento y extraño en sus vidas... Los dos volvieron a fumar y a beber …
Al atardecer se asomaban a la terraza a mirar el cielo, a ver como se ponía el sol, sin apenas mirarse; dejaron de regar las plantas, las dejaron morir de sed, solo los cactus sobrevivieron...
Escuchaban los ladridos de perros lejanos, conversaciones inconexas de gente normal que pasaba por la calle.
-Hueles mal – dijo Tilde -
El levantó el brazo para olerse la axila.
_ Si. - dijo mirándola a los ojos – necesitamos un baño para quitarnos toda esa mierda de encima...
El se fue quitando la ropa camino de la bañera...
Tilde le siguió dejando un rastro de prendas sucias, sudadas, malolientes...
El preparó todo, la bañera redonda rebosaba de agua caliente, la invitó a sentarse y le fue afeitando
el vello púbico, despacio, poniéndole crema de afeitar en todos los pliegues de su piel, luego Tilde hizo lo mismo con él...
Sus movimientos eran extremadamente pausados, como a cámara lenta …
Se miraban muy serios sabiendo lo que tenían que hacer, seguros, con movimientos mecánicos...
Lo habían hecho tantas veces, antes de que sus hijos comenzaron a molestar sus travesuras eróticas.
Lentamente encendieron muchas velitas y apagaron las luces.
El tapón del champagne carísimo saltó del cuello de la botella donde estaba preso, rebotando por las paredes del cuarto de baño, rompiendo el silencio, acabó flotando en el agua de la bañera.
Llenaron las copas de finísimo cristal, hacía tanto tiempo que no las usaban...
Las miraron con detenimiento, recordando...
Bebieron en silencio sin siquiera brindar, terminaron la botella ya sumergidos en el agua caliente.
Rompieron las copas...
_ ¿Me vas a follar? - Preguntó Tilde -
_ No, ya no me gustas...
El le tomó la mano delicadamente pero con firmeza...
Cuando Tilde sintió un leve arañazo en la muñeca y el agua comenzó a teñirse de rojo, ella sonrió aliviada dejándose hacer.
El ya se había cortado las suyas con los cristales de las copas rotas...
Miró su cara iluminada por el resplandor de las velas, la encontró hermosa...
Ella no cerró los ojos, quería seguir mirándolo mientras se le escapaba la vida, buscando la plácida
agua caliente, sin apenas dolor...



Te quiero, - musitó él antes de morirse-
No se sabe si ella pudo escuchar sus palabras...
Cuando sus hijos llegaron alarmados...
Los vecinos extrañados por su ausencia...
La policía con su cara profesional, sin alma...
Todos se quedaron en silencio, contemplando la sonrisa de Tilde, su cara blanca desangrada con el fondo rojo...
El con la cabeza sumergida, con los ojos abiertos, como en las películas...


FIN