Lucille despertó a las siete de la mañana como cada día laborable.
Se zafó de la cucharita de piernas y brazos cuidadosamente para no despertar a Bread
No dormía bien si su marido no la cobijaba entre sus brazos
Siempre dormían desnudos
Ducha, desayuno, autobús - planeó mentalmente-
Bread trabajaba on-line la mayoría del tiempo; Se ocuparía de llevar a la niña -princesa al colegio, haría lavadoras, limpiaría el piso, y cocinaría alguna de esas maravillas que hacen los chefs de los restaurantes de lujo
Los dos tenían sueldo suficiente para vivir holgadamente ,
Cuando Lucille salió de la ducha,Bread ya le había preparado el desayuno con esos croissants tan bien horneados con sabor a mantequilla; Nunca le dijo a donde los compraba hasta que descubrió que los hacía el mismo
Estuvo consultando tutoriales por internet hasta que consiguió el croissant perfecto.
Lucille entró en la cocina con dos camisas en las manos.
_ ¿ Qué camisa me pongo? - Dijo exponiendo una y otra en su hermoso pecho-
_ Esa, dijo sin dudar, te sienta muy bien el color blanco con esa corbata pequeña azul.
_ Te da seriedad,el juez se quedará impresionado…
Lucille se despidió con un húmedo beso el los labios y él le correspondió con una palmadita en el culo como empujándola a la selva de la ciudad.
Una sonrisa se instaló en los labios de Lucille y no desapareció hasta que llegó al portal.
De camino al juzgado - Lucille era abogada desde hace tres años - recordó el día que había conocido a Bread.
Había ido a un bar donde solía ir a menudo, había quedado con Tiberio, su medio novio para hablar. Después de varias copas para armarse de valor le dijo: Estoy embarazada…
_ ¿Ya sabes de quién es? Le dijo con risita estúpida
Lucille le arrojó el contenido de su combinado de gin-fizz a la cara y salió tambaleándose del antro-bar.
Caminaba por la acera medio mareada, se sentó en un portal a vomitar y naufragó en un mar de lágrimas.
Toda su vida se había ido a la mierda…
Imposible terminar la carrera sin apenas dinero y embarazada; Todos los sueños de brillante abogada se habían esfumado.
Quiso terminar con su vida y bajó a la estación del metro, los andenes vacíos, la sensación de soledad absoluta como un largo pasillo de puertas cerradas le dió la razón de su nefasto proyecto.
Solo tenía que esperar un tren y dejarse ir, sería fácil y rápido.
Había tenido mala vida desde que dejó la casa de sus padres en el pueblo y se fué a estudiar derecho a la ciudad.
La ciudad se la comió con patatas fritas y la digirió convertida en mierda,en otra persona.
Fué duro hasta que aprendió los trucos de vivir en una ciudad.
Escuchó el ruido del metro que salía del túnel…
Bread se acercó a ella por la espalda y le susurró al oído: No lo hagas Lucille, le dijo con voz pausada.
Ella ni siquiera lo miró, podía hacerlo, Bread no la sujetaba.
Cuando llegó el tren subieron los dos al vagón vacío y se sentaron uno frente al otro.
_¿Como sabes mi nombre? Atinó a decir con voz trémula
_ Tienes cara de luz
_ Gracias , dijo ella, era una barbaridad hacerlo.
_ Tener hijos es luchar contra la muerte, contestó Bread
Lucille lloró durante todo el trayecto y le contó todas sus desgracias
_ Te llevaré a casa, no estás muy entera ¿quieres?
No se sabe cómo Bread la llevó a casa y la metió en la cama, ella se durmió enseguida
Cinco años de ternura de ayuda de cuidados, pegando los trocitos de su vida rota, convenciéndola que tener una niña vale más que todas las aventuras de los bares
Acabando la carrera de abogada con notas brillantes
Trabajando los dos unidos en la yunta de la economía
Criando una preciosidad de niña, atando lazos de confianza entre ellos.
Haciéndose regalos con sus cuerpos fundiéndose en un sexo tierno.
Cuando tenemos un orgasmo los dos a la vez, decía Brend, las mariposas de la barriga se juntan y hacen una fiesta
Lucille siempre sonreía cuando recordaba esa frase de Bread.
Era su cuarto juicio,Lucille ya tenía mucha seguridad en ella misma en los juicios orales; Bread le había dado clases de dicción y antes de un juicio ensayaban juntos delante del espejo hasta hacerlo perfecto.
Bread parecía saberlo todo y ella aprendía rápido.
Era su primer juicio de pago, los anteriores habían sido de asignación gratuita.Quería lucirse…
Su cliente, acusado de malos tratos a causa de un divorcio la hizo dudar un poco pero organizó su defensa poniéndo en duda las acusaciones de la presunta maltratada.
Sus argumentos fueron impecables y ganó el juicio.
A la salida su cliente la felicitó y le dijo todo lo que deseaba oir; Prometió recomendarla a sus amistades y bla, bla, bla.
Era un tipo alto y moreno de pelo ensortijado, de aspecto atlético, de esos que no necesitan gimnasio.
Lucille se sintió halagada y aceptó la invitación del tipo.
Unas copas y conversación fluida con muchas risas
Los seductores saben lo que les gusta a las chicas y cuando él le cogió la mano como por descuido a Lucille se le aflojaron las piernas y se puso húmeda.Él lo notó enseguida.
La humedad mola más que las mariposas…
Ni se enteró cómo llegó a su apartamento- picadero.
Sexo dominante,besos con mordiscos en sitios atrevidos, nada que ver con la ternura, pura fuerza entrando en su cuerpo inundándola como nunca había sentido.
Ya nos llamaremos…Le dijo, ha sido un impulso,eres una mujer irresistible.
Lucille regresó a su casa alisandose la ropa y preparando excusas por su tardanza
Bread le preguntó formalmente por el resultado del juicio mientras ella acostaba a la princesa
_ Me duele la cabeza, me voy a dormir ha sido un día duro
Bread le dijo un vale normal y siguió tecleando.
Lucille despertó a medianoche extendiendo la mano hacia donde dormía Bread
Palpó algo suave, sedoso y encendió la luz de la mesilla muy alarmada.
La ventana estaba abierta de par en par, pudo ver un montón de plumas extrañas y brillantes en el lado donde dormía Bread.
FIN

