domingo, 16 de febrero de 2025

MORGAN


 

MORGAN


Tengo un paquete para su vecino de al lado, he estado llamando un rato y no hay nadie – dijo el recadero que había aparcado su voluminosa furgoneta encima de la acera-

_ Déjelo en el patio, ya le abro el automático; ya se lo daré luego. ¿Hay que firmar algo?

No se preocupe, ya he hecho una foto con la hora de entrega. Gracias, ha sido muy amable y me ha ahorrado devolverlo.

Hay que ser amable con los vecinos, tener un buen vecino es un tesoro y Larry es de los mejores. Un viejo bondadoso que cultiva zanahorias y manzanas.

Sus árboles de manzanas están justo al lado del muro que divide nuestros jardines y no le molesta que a veces coja alguna manzana para hacer tartas.

Luego le llevó un trozo y merendamos tomando té y contando batallitas.

Abrí la cancela desde dentro de casa con un automatismo muy útil que ahorra pasos, luego se cierra automáticamente.

Desde casa escuché el sonido que indicaba que la puerta se había vuelto a cerrar.

Me olvidé del tema, Larry no tardaría en volver, ni siquiera me asomé a ver el paquete ; Larry suele comprar muchas veces por Amazon, tiene la casa llena de cacharros inútiles.

_ Uno más, pensé.

Me tumbé en el sofá a ver mi serie favorita y ya te digo, me olvidé del puto paquete.


El cielo se estaba nublando, los aviones del tiempo habían dejado sus estelas que fabrican nubes y pensé que el paquete podría mojarse...

Me asomé al patio y me quedé ojiplático al ver el volumen del bulto que me habían dejado...

Tres metros de largo por dos de ancho, pensé que sería una caseta de esas de guardar herramientas o algo parecido.

Pensé que sería algo delicado, un cajón de madera indica protección del contenido.

Me acerqué a la casa de Larry para ver si había regresado y después de llamar varias veces sin respuesta cubrí el paquete con una lona plástica por si acaso.

Mosqueado por la extraña ausencia de mi vecino, regresé a casa había comenzado a llover . Llovería durante dos horas exactas según lo establecido por la compañía llovedora S.A.

Leer es mi tabla de salvación, creo que me volvería loco sin leer un par de horas al día.

Me relajé y puse música de esa emisora rara, ponen música durante tres horas de tíos  que no saben tocar, interpretan piezas únicas que nunca volverán a tocarse. Mis preferidos son los conciertos de piano...

Imagina, un tipo que no tiene ni puta idea y toca lo que se le ocurre. Son conciertos únicos, solo se tocan una vez en la vida. Es como la música clásica contemporánea pero más guay.

Yo me compré un piano de esos eléctricos para hacer lo mismo pero me cansé enseguida, tocar para uno mismo es una mierda.

Pues eso, que me pillé el tocho-ladrillo de Ana Karenina y supe que Levin se casaba con Kitty...

La literatura rusa es bastante soporífera pero escriben tan bien que mola un huevo. Es como navegar en aguas tranquilas dejándose ir.


Me había quedado dormido como siempre. Serían las tres de la mañana cuando unos extraños ruidos me despertaron.

Los ruidos venían de mi patio. Me asomé a la ventana y noté que el ruido venía del cajón de Larry

_ ¡Joder! - exclamé- ahí dentro hay algo vivo o tal vez algo electrónico que se pone en marcha solo.

No eran horas de averiguaciones y volví a la cama.

A la mañana siguiente me desperté cabreado, después de tomar un café y me dispuse a ver que coño contenía el enorme paquete.



Antes miré si Larry había regresado, nada, el coche de Larry no estaba en el garaje, había pasado la noche fuera.

Pasé por el trastero y pillé una pata de cabra de esas que sirven para apalancar las maderas con clavos.

Los ruidos y los movimientos del cajón habían aumentado.

_¡Qué coño habrá ahí dentro...! - dije-

Y sin pensarlo más me dispuse a desclavar las maderas del embalaje.

A medida que abría el cajón los movimientos aumentaban.

_¡Ostias! Grité al ver el contenido...

Unos ojos amarillos me miraban desde la oscuridad de la jaula que contenía el cajón.

Terminé de quitar las maderas que estorbaban y al fin pude ver al león.

Si, un enorme león africano con su puta melena, vaya, como esos leones que salen en el National Geographic ese de la tele

El cajón tenía unas cajas adosadas que abrí en busca de una explicación

COMIDA DE LEÓN leí en la caja más grande, los paquetes de ración prensados al vacío llevaban las instrucciones escritas en el envase.

La verdad es que estaba tan impactado que no sabía qué hacer, tal vez llamar a la policía o a los bomberos.

El león no paraba de rugir y moverse de un lado a otro. La jaula parecía sólida.

Aunque majestuoso daba pena el animal ahí encerrado en una jaula llena de cagadas y meadas.

Conecté la manguera de regar las plantas y a toda presión limpié la jaula de porquería. Lo primero es lo primero, un poco de limpieza ayuda a situar las cosas

Abrí un paquete de comida al vacío siguiendo las instrucciones. Era como la comida para gatos pero en más cantidad.

Le añadí el agua que indicaba y enseguida tomó volumen; acerqué el paquete por medio de una trampilla de la jaula y el león se abalanzó sobre la comida como si no hubiera un mañana, se ve que tenía hambre atrasada el pobre.

Respiré aliviado,lo principal ya estaba hecho, ahora tocaba esperar la vuelta de Larry, tanta ausencia me tenía mosqueado.

Al mediodía comencé a preocuparme más seriamente.

El león dormía plácidamente en medio de la jaula, la cubrí con una lona para que estuviera más tranquilo

Agobiado por tanto lío llamé a la poli a ver que me decían; no quería decirles nada del león, solo preguntar por Larry a ver si le había pasado algo

Llamé a la central de emergencias y después de hablar con varios “robs” pude hablar con alguien vivo. - ¡Odio los robots con todas mis fuerzasssss!

_ Quisiera saber si a mi vecino le ha pasado algo, dije después de dar el número de identificación y más datos-

Después de esperar un rato con música (me pusieron el Moldava de Smetana cosa que agradecí)

Una voz amable pero firme me contestó: El señor Larry ha sido secuestrado, dijo escueto, la compañía de seguros ya se ha hecho cargo, ya están negociando.

Es que me ha dejado su perro y… Mentí 

Cuídese usted o llame al servicio de recogida de animales 

¿Alguna cosa más? - Dijo el poli humano-

Gracias, muy amable, contesté azorado.

Estaba de mierda hasta el cuello…

Llamé al servicio de bichos y después de varios robots más, hablé con un empleado y le expuse lo del león

Tardó varios minutos en contestarme, yo resoplaba mientras escuchaba la sinfonietta de Janacek que me habían puesto para la espera

_ No tenemos protocolo para recoger leones, no podemos hacer nada - dijo tajante-

_ Pero…

Y me colgó

Suspiré resignado, por lo visto - me enteré más tarde de todo el rollo- Larry compraba compulsivamente por internet y los jakers de la red pensaron que tenía pasta larga

Cuando compró el león, se ve que lo tomaron por un rico caprichoso y lo secuestraron para sacarle pasta larga

Menos mal que tenía seguro de secuestro. Cuando sucede un secuestro la policía se desentiende del caso y lo deja en la compañía de seguros que se encarga de todo.

Las mafias de los secuestros habían montado una verdadera industria y las aseguradoras se encargaban de todo según los casos.

Trataban bien al secuestrado los retenían en una especie de cárcel-hotel y cuando la aseguradora pagaba soltaban al secuestrado.

Era como un pacto a tres bandas entre la policía, las mafias y los seguros.

Bajé a ver el puto león cabreado y resignado a comerme el marrón

El bicho estaba dormido haciendo la digestión, entre los paquetes de comida al vacío encontré un manual de instrucciones con indicaciones para gestionar la cosa.

El manual era bastante tocho.más de cien páginas.

Y me puse a leer sentado al lado de la jaula.

León africano - comencé a leer- de tres años de edad, criado en cautividad, muy acostumbrado al trato con humanos.

_¡Joder! musité con risita nerviosa…

Seguí leyendo…

Macho castrado, área de agresividad modificada genéticamente…

_¡Vaya! que no me comerá…

Había un anexo donde aparecían fotos de leones jugando con sus dueños en distintas partes del mundo - todos gente de pasta -

En un comentario se aseguraba que era como un gato pero más grande

La verdad es que me salté algunas páginas de coñazo publicitario.

Miré la lista de precios y la verdad es que no eran baratos, también leí algo sobre los precios de la alimentación y la dirección de la empresa suministradora 

Cómo alimentar a cinco perros grandes, costaba la broma …

Un paquete de comida al día, agua limpia en abundancia y una bolsa de comida vegetal para ayudar a la digestión. - También a la venta por un módico precio -

Más abajo había instrucciones sobre la adaptación al medio. Aconsejaban llevar al león atado con la correa los primeros días y acomodarlo en un espacio amplio procurando que sea cómodo y cálido

_ Ni loco saco al león de la jaula y ponerle el collar y la correa ni en sueños, me dije mirando la envergadura del león dormido.

Después de mucho pensar decidí que alimentaría y limpiaría al león sin sacarlo de la jaula. Ya arreglaremos cuentas con Larry cuando acabe el secuestro.

Me fijé que bajo los paquetes de comida había un collar y una correa envuelta en una bolsa de plástico

¡Ni loco voy a pasear un león…! Pensé en voz alta.

Después de comer encendí mi ordenador y me puse a buscar en la web de los vendedores de leones.

No alimentar al felino con comida que no sea la indicada, advertía.

Ponerle un nombre corto y sonoro, llamarlo con voz firme, suelen obedecer.

¿Suelen? …

No dejarlos entrar en casa, son como gatos grandes y destrozan todo, pesan una media de 200 kilos.

Cuando anochecía ya estaba hasta los huevos de leer cosas de leones.

Antes de acostarme escuché unos rugidos ensordecedores.

Bajé al patio y el bicho se revolvía en la jaula yendo de un lado a otro.Lo tapé con la lona y se calló enseguida.

Como un bebé, pensé…

La verdad es que el tema del león de los cojones me había animado la vida. Me levanté dispuesto a darle de comer otra vez.

Mientras comía me acerqué a él y le rocé la melena con la mano para comprobar si mordía.

Cuando terminó de comer comenzó a cagar y mear. Enchufé la manguera y dejé la jaula como una patena. Lo rocié con agua y se ve que le gustó; se sacudió poniéndome perdido de agua.

Un rato después se tumbó a dormir con la cabeza pegada a los barrotes.

Me acerqué y le acaricié la melena con más confianza.

Se puso boca arriba como pidiendo que le rascara la barriga.

Ya no vi tan arriesgado eso de ponerle la correa y el collar.

Estaba excitado y después de comer me decidí a ponerle el collar, eso sí, me puse unos gruesos guantes de jardinería como precaución.

Siguió durmiendo, el bicho estaba acostumbrado al contacto humano…

Con mucho cuidado le puse el collar, no fué nada fácil con esa cabeza tan grande.

No se movió, estaba dormido.

Al fin lo logré y prendí la correa con un mosquetón fuerte, de esos de escalar

No me atreví a más, cubrí la jaula con la lona y me metí en casa excitado por la aventura de poner el collar al león.

No había manera de dormir la siesta y bajé otra vez a ver cómo estaba el león.

Me quedé estupefacto al ver al león de pié con la correa en la boca, como un perro bien educado

Un nombre corto y sonoro, recordé las instrucciones…

A ver… Simba no, que es muy peliculero, Miky tampoco, Roland, Whisky, Thor, Diablo.. No me decidía, tenía que pensar.

Después de pensar mucho, decidí ponerle Morgan, sonaba bien.

Lo miré a los ojos y le llamé por su nombre varias veces en voz alta y firme como un domador de circo.

_¡Hola Morgan! Le dije mirándolo a los ojos amarillos y no vi maldad ni ganas de comerme.

Solo faltaba abrir la jaula pero tuve un momento de pánico.

_ ¡Estás loco! dije en voz alta, ¡Es un puto león de 200 kilos!

Y entré en mi casa.

Pero ya estaba pillao con el tema, volví a la jaula y el león estaba tumbado como desilusionado, como si estuviera esperando que lo sacara a pasear.

_¡Hola Morgan! dije hablándole normal ya sin guantes le acaricié la melena rascándose en el cuello.

Emitió una especie de ronroneo, y se puso patas arriba en plan gatito mimoso. Me atreví a rascarle entre las patas y en el pecho y se estiró pidiéndome más mimitos.

Cogí la correa y de golpe se levantó y pegó el hocico en la puerta de la jaula dando ligeros empujones queriendo salir.

No lo pude evitar, me daba cosa verle ahí encerrado en el pequeño espacio de la jaula.Cogí la correa con fuerza y la trabé en un  barrote de la puerta por si acaso; con precaución infinita.

Y abrí la puerta…

Fué un tirón brutal, imagina, una mole de 200 kilos impulsada con cuatro patas potentes.

Ni me dió tiempo de cerrar la mano para sujetarlo, el tirón casi me arranca la mano si no suelto a tiempo la correa.

Morgan salió como una exhalación de su jaula, dió unas vueltas en el patio para orientarse, movió la cabeza de un lado a otro y sin dudar se metió dentro de mi casa a la carrera.

¡Virgen santa de la consolación hermosa! ¡Es de locos! ¡Tengo un león dentro de mi casa!

Me senté en la puerta de la jaula como precaución, si Morgan se pusiera agresivo bastaría con meterme dentro.

Imaginé el desastre que habría ocasionado dentro de la casa y casi se me saltaron las lágrimas.

_¡Morgan! ¡Ven aquí! - Grité histérico-

Ni puto caso, me debatía entre el miedo y la desesperación.Me atreví a entrar en casa esperando lo peor…

El comedor y la cocina estaban bien, solo algunas cosas tiradas en el suelo

Más tranquilo subí a las habitaciones del primer piso cautelosamente 

Me apoyé en el umbral de la puerta de la habitación de invitados y allí estaba tumbado encima de la cama.

No pude evitar sonreír, se ve que estaba harto de dormir en el duro suelo de la jaula y buscó el lugar más blandito.

Enseguida se durmió el muy hijoputa, al notar mi presencia emitió un breve rugido y se dió la vuelta.

Estuve un rato mirándolo tiernamente y casi me alegré que Morgan hubiera llegado a mi vida.

Tenía una mezcla de euforia y precaución. Lo dejé dormir tranquilo y bajé al salón a ver la tele y tranquilizarme un poco; me serví un ron con hielo y recordé que tenía unas bengalas de esas de rascar que se usan en las fiestas de verano. Solo para un caso extremo,pensé, no soy un suicida.

Imposible dormir con un león en casa, pero algo me decía que Morgan no me atacaría, que todo iría bien.

A la hora de darle de comer, bajé a la jaula y allí estaba el animalito esperando la comida.

Comida,limpieza y paseo, eso era todo, pensé triunfante.

Hice salir a Morgan cuando comió para limpiar la jaula con la manguera y el bajó tan tranquilo y volvió a la cama de la habitación de arriba. Al pasar por mi lado frotó la cabeza contra mi cuerpo en señal de amistad como hacen los gatos.

 Se podría decir que Morgan ya era de casa, en los sucesivos días nos fuimos acostumbrando el uno al otro.Cada semana lo bañaba en la piscina de plástico que tenía para los veranos; le compré un champú con PH neutro que le encantaba.Después de comer yo me sentaba en el sofá a ver una peli y él se tumbaba a mis pies como una alfombra viva.Si le ponía los pies encima me daba un leve zarpazo y se ponía patas arriba y me mordía los zapatos en plan flojito y cariñoso.

Por las mañanas jugábamos con un balón de cuero que rellené de trapos.después que lo reventó a  bocados.

Por la noche le gritaba: ¡A dormir, Morgan! y se acomodaba en la habitación de al lado. Nunca rompió nada.

Noté que ya quedaban pocos paquetes de comida de leones y llamé para un nuevo envío de comida.

La enviaron rápidamente con una nota que avisaba del cierre de la empresa, no me alarmé, pensé que habrían otras empresas que lo hacían.

Morgan y yo nos habíamos hecho muy amigos, me encantaban sus juegos, nunca antes había estado tan en forma a causa de nuestros juegos.me daba paz, me ayudaba a vivir en armonía. su manera de frotarse conmigo como muestra de cariño.

Estábamos viendo la tele cuando aparecieron unas letras grandes en la pantalla: NOTICIA IMPORTANTE PARA TODA LA POBLACIÓN

Un poco de música para la espera y salió la noticia en todos los canales: El partido L.A.P.T. (Libertad absoluta para todo) ha dimitido en pleno. El partido L.y O (Ley y orden) ha tomado el poder. Esten atentos a la pantalla.

Morgan percibió mi inquietud y levantó la cabeza alarmado emitiendo un rugido al tiempo que se frotaba conmigo como diciendo: ¡Tranqui, colega, que todo va a ir bien!

Nunca me ha preocupado la política, considero que los políticos son meros administradores de la vida en sociedad.

A los pocos días apareció mi vecino Larry; me acerqué a contarle todo con cara de bienvenida y todo eso. Lo trajeron en una ambulancia, no me reconoció, entró en su casa con pasos de anciano enfermo.

El equipo médico me dijo que estaba bajo los efectos de drogas malosas que los secuestradores le habían metido para que no se escapara.

Tiene stress traumático en grado 10,no recuerda nada a ver si con el tiempo se recupera…

Y se fueron con las luces azules puestas.

¡Pobre Larry, parecía un zombie!

Los secuestradores lo doparon con fentanilo forte para que no diera problemas.

Por las mañanas iba a prepararle la comida y asearlo un poco, no tenía familia y a mi no me costaba nada hacerlo. A veces Morgan venía conmigo y Larry lo miraba babeando como en sueños.

No había manera de encontrar empresas que vendieran comida presurizada de león ya quedaba pocas raciones de mi último pedido.

Probé con carne de desecho y ni la miró…

Probé con latas de comida de gato y comió un poquito, casi nada.

Estaba muy preocupado, sin comida de paquete se moriría de hambre o algo peor…

El orden y la ley y con ellos la burocracia habían vuelto a la vida cotidiana, andábamos en los extremos, lo de la libertad absoluta estaba bien pero algunos se pasaban cien pueblos.A partir de ahora todo estaba controlado.

Permisos, papeles, inspecciones, funcionarios

¡Qué rollo!

Probé llamar a la nueva oficina de asuntos de animales de compañía y ver como legalizar a Morgan y de paso como alimentarlo

_¿ Qué tipo de animal tiene? me preguntó la chica del otro lado del teléfono.

Titubee un poco pero pensé que no había más remedio que contarles la verdad.

_Es un león, dije…

_ A ver, repita, creo que no le he entendido bien, ¿Su gato se llama león?

_No, se llama Morgan y es un león africano de 200 kilos, quería saber si…

Tengo que consultar, contestó con voz temblorosa y me pidió la dirección de mi casa.

Se la dí, no había más remedio, la cosa era insostenible sin poder alimentarlo.

Aquella noche dormí abrazado a morgan, él sabía que algo chungo estaba pasando y durmió toda la noche en mi cama con la cabeza apoyada en mi.

A las seis de la mañana dos furgonetas grandes aparcaron frente a mi casa llamando insistentemente.

Metí a Morgan en la jaula para que vieran que no era peligroso.

Cuando abrí la puerta aparecieron ocho tipos con rifles de esos de dormir animales peligrosos, los demás con redes de acero y mas trastos como en la películas.

El que mandaba la cosa se acercó a la jaula escoltado por los de los rifles.

_Es inofensivo -dije temiendo lo peor-

Abrí la jaula para demostrarlo y Morgan salió enseguida abrazándose a mi.Sonaron dos disparos sordos,de esos anestésicos y Morgan se tambaleó un poco con ojos de no entender nada. Enseguida cayó anestesiado.

Esperaron un poco y entre los ocho tïos lo metieron en la jaula cerrando el pasador.

_¿Dónde lo van a llevar? pregunté apenado

_ Hay que sacrificarlo, dijo escuetamente el imbécil con gorra.

_ Agradezca que no le denuncie a la policía, tener un león en casa es una barbaridad.

_ Pero si no hace nada, es como tener un gato -contesté gritando-

_ Les  drogan con psicofármacos que les ponen en las comidas, es una locura lo que hacen estos vendedores.

Taparon la jaula y se fueron. 

Nunca me he sentido tan vacío, nunca había llorado en mi vida…



FIN









 



 











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